sábado, junio 27, 2026

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Las dudas que deja el aplazamiento del tercer día sin IVA

La decisión llegó en medio de nuevas medidas de restricción para mitigar la expansión del COVID-19, que ha ganado velocidad a la par que se celebraron las dos primeras jornadas de esta medida.

El aplazamiento del tercer día sin IVA puede resultar tan sorprendente, como predecible, dependiendo desde dónde se le mire.
La decisión anunciada por el presidente Iván Duque se dio apenas un día después de que el gremio de los comerciantes, Fenalco, indicara que esperaba una baja en las ventas durante la jornada.

Este martes, el propio Gobierno, en cabeza de José Manuel Restrepo, ministro de Comercio, Industria y Turismo, aseguró que 90 % de los comercios no participan del comercio electrónico; esta cifra se centra especialmente en los negocios y empresas más pequeñas del país, cuyo tejido empresarial está conformado en más de 90 % por mipymes.

Jaime Alberto Cabal, presidente de Fenalco, aseguró este miércoles que “la decisión del presidente fue oportuna y correcta”. Y añadió que “el mayor deseo de los comerciantes era el aplazamiento, la situación actual de cierres y confinamientos en las principales ciudades de Colombia habían pronosticado caídas en las ventas de más de 60 %”.

En palabras de Camilo Rodríguez, presidente de la Cámara Colombiana de la Confección y Afines, “los empresarios y trabajadores del sector textil-confección del país se encuentran altamente golpeados por la actual crisis económica que ha traído consigo la pandemia y la falta de medidas arancelarias para proteger la industria nacional. El cierre de varias ciudades del país para el día sin IVA que estaba programado para el 19 de julio, elevó el nivel de preocupación y angustia entre nuestros empresarios y comerciantes. Aún más, cuando, al cierre de las dos jornadas anteriores del día sin IVA, el sector de confecciones no alcanzó a tener un incremento superior al 150%, muy por debajo de otros sectores económicos y servicios. Teniendo en cuenta que ésta era una de las esperanzas de muchas empresas para recuperar algo de liquidez y disminuir el inventario existente”.

La cuarentena por localidades anunciada en Bogotá (además de medidas similares que se implementarán en otras ciudades) tomó por sorpresa al sector comercio, especialmente a los pequeños comerciantes que hasta hace algunas semanas habían comenzando a reactivar sus operaciones después de recibir el visto bueno de las autoridades locales.

Cabe recordar que, aunque las activaciones han sido autorizadas desde hace un tiempo, los comercios deben estructurar protocolos de bioseguridad (que incluyen inversiones en insumos como geles antibacteriales o ropa de protección) que, a su vez, deben ser aprobados por las autoridades locales.

Para Rosmery Quintero, presidenta de Acopi (gremio de la miypymes), “como están las circunstancias con algunas ciudades con un pico alto que no permitieron que el comercio se active como se pretendía, pues es pertinente aplazar el día sin IVA. También revisar, en la medida de las posibilidades, la estipulación de otros días sin IVA, pero como lo ha expresado Acopi, debemos hacer énfasis en productos nacionales para activar la industria manufacturera que soporta gran peso de la economía”.

Durante el primer día sin IVA, una novedad tributaria en Colombia que se introdujo en la reforma fiscal aprobada en diciembre del año pasado, se registraron ventas por más de $5,4 billones, de acuerdo con datos de la DIAN. Para la segunda jornada, esta cifra se acercó a los $4,5 billones.

Una de las mayores polémicas con la jornada fueron las aglomeraciones registradas en el primer día sin IVA, que llevaron a que académicos y expertos (tanto en salud, como en economía) pidieran la suspensión de esta iniciativa por considerar que podría incrementar la velocidad de los contagios sin presentar beneficios económicos claros y generalizados.

Cuando se llevó a cabo la primera jornada, en medio de las aglomeraciones que se presentaron en varias ciudades, Jonathan García Ruiz, investigador de salud pública en Dejusticia y profesor de la U. de los Andes, le dijo a este diario que “si mira otros países, se habla de fases de apertura, y cada fase tiene una serie de medidas con un objetivo claro. Creo que aquí no existe. Como colectivo no tenemos una meta clara. Como no hay vocación hacia una estrategia colectiva, sino que se actúa y decide día a día, no tenemos un norte claro. El mensaje del Gobierno es que cada vez podemos flexibilizar más, están transmitiendo un mensaje de tranquilidad excesiva minimizando el riesgo cuando los datos dicen lo contrario. La salud pública no se trata de prohibir, pero sí de administrar el riesgo”.

La discusión sobre el día sin IVA ha girado, principalmente, alrededor de argumentos económicos, incluso cuando ciudades como Bogotá y Medellín están bordeando el límite de la capacidad instalada de camas en Unidades de Cuidado Intensivo (lo que, a su paso, ha llevado a poner en marcha nuevas medidas de restricción a la movilidad).

Luis Carlos Reyes, director del Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana, ha criticado en varias oportunidades la iniciativa en general. “No hay que perder de vista que esto siempre ha sido una medida cosmética y no una política fiscal seria. No lo era en el momento en el que se propuso antes de la pandemia y mucho menos lo es ahora. Es un estímulo económico bastante pequeño, una reducción en recaudo de menos de medio billón de pesos cuando lo que necesitamos es un paquete de apoyo a las empresas y a sus nóminas de decenas de billones. Poner o quitar el día sin IVA es algo cosmético, carente de seriedad, que está más orientado hacia los vaivenes mediáticos”.

El propio Cabal, de Fenalco, le pidió al Gobierno extender el subsidio a las nóminas hasta diciembre de este año, que hoy cubre 40 % del salario mínimo por cada trabajador contratado en una empresa formal que ha sufrido un mínimo de 20 % en la reducción de sus ventas.

Aún no es claro para cuándo quedará la tercera jornada de compras sin IVA. Pero, para Reyes, no se justifica seguir insistiendo con el experimento “ni en el segundo semestre, ni nunca”. Y agregó que “no vale la pena seguir con estas jornadas porque distrae la atención de la verdadera urgencia que tenemos, que son subsidios a las nóminas. Estas son medidas que complican el estatuto tributario, generan una cultura en la cual pagar impuestos se ve más como una penalidad que como una contribución al bienestar público, y no proveen un alivio tributario real a los constribuyentes. Porque así tengamos tres días sin IVA, seguimos teniendo 362 días más por año con este tributo”.

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