Un gavilán colicorto (Buteo brachyrus), hoy goza de libertad en un hábitat natural propia para su especie. El animal que ingresó el pasado 4 de julio al Hogar de Paso de Fauna Silvestre de la CAM, con marcados signos de maltrato, sin plumas y desnutrido, tuvo que ser atendido por médicos veterinarios y biólogos de la Corporación.
Luego de 20 días y una vez restablecido anímicamente, el ejemplar fue trasladado hasta el Centro de Rehabilitación de Aves Rapaces San Isidro de la Fundación Águilas de Los Andes en la ciudad de Pereira, con el fin de recibir injerto de plumas primarias y secundarias en sus alas y cola.
Esta historia inició con la entrega voluntaria por parte de Johana González, habitante de San Agustín, quien rescató al rapaz, que permanecía bajo el poder de una familia del barrio Siloé y posteriormente lo entregó al Fuerte de Carabineros de ese municipio. En ese proceso, la mujer pagó económicamente por el animal, con el propósito de salvarle la vida.
Las aves de presa o rapaces, en su mayoría, están dotadas de gran fuerza en garras y pico, son importantes en el equilibrio ecológico, pues se alimentan de otras especies como ratones, serpientes y de animales muertos, permitiendo controlar la materia orgánica en descomposición.




























